
[...]Por la noche, en la cama, siento a veces una necesidad inexplicable de tocarme los senos y percibir la calma de los latidos regulares y seguros de mi corazón.
Inconscientemente, tuve sensaciones semejantes mucho antes de venir aquí, porque recuerdo que una vez al dormir con una amiga, tuve la irresistible necesidad de besarla, lo que entonces hice. Su cuerpo, con el que ella siempre se había mostrado recatada, me despertaba una gran curiosidad. Le pregunté si, como prueba de amistad, no me permitiría palpar sus senos, haciendo ella lo mismo con los míos; pero mi amiga se negó. Cada vez que veo la imagen de una mujer desnuda, como, por ejemplo, Venus, me quedo extasiada. Me ha sucedido encontrar eso tan maravillosamente bello, que me ha costado retener las lágrimas.[...]Por la noche, en la cama, esta situación me pareció muy poco regocijante, y francamente detestable la idea de implorar los favores de Peter. ¿Qué no haría por satisfacer mis más íntimos anhelos?[...]
¿Que si era torta? No, para nada. ¿Una pervertida sexual? Nada que ver.
1 comentario:
Y ademas, fea
jojojo
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